
Aproximadamente en 1590, Galileo Galilei (1564-1642) subió a la torre inclinada de Pisa y dejó caer algunas bolas al suelo. Dos bolas de masas distintas, pero de forma y densidad similar, que se soltaron simultáneamente, cayeron al suelo al mismo tiempo. Hasta ese momento se creía que las cosas pesadas caían más rápido que las cosas livianas. Muchas personas aún creen esto y las observaciones casuales de los fenómenos cotidianos muchas veces tienden a confirmar esta idea.